lunes, 7 de noviembre de 2011

LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA EN PANAMÁ, ARTÍCULO DEL DIARIO LA ESTRELA DE PANAMÁ


La administración pública panameña
CARLOS LÓPEZ
 
2011-10-20 Ahora es más fácil desarrollar la discusión de lo que es la Administración Pública y la Privada (empresarial), porque la intención del gobierno de crear la Asociación Pública Privada, para agilizar algunos procedimientos administrativos para cambiar el método de conducir la administración pública a privada, es contradictorio con la teoría y práctica del concepto democracia.

La base del Estado Panameño es la Constitución Política de la República de Panamá —Gaceta Oficial 25,176—, porque los fines del Estado: se clasifican en carácter moral y carácter jurídico y ambos tienden a lograr el mayor bien para el mayor número de personas. Así mismo, lo establece en el artículo 282, y cito: ‘El ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares, pero el ESTADO las orientará, la dirigirá, reglamentará, reemplazará o creará según las necesidades sociales y dentro de las normas del presente Título, con el fin de acrecentar la riqueza nacional y asegurar sus beneficios para el mayor número posible de los habitantes del país. El Estado planificará el desarrollo económico y social mediante organismo o departamento especializado, cuya organización y funcionamiento determinará la Ley’.

La democracia de mercado tiene su valor en los precios: públicos y privados; donde encontramos viable o razonable siempre y cuando el gobierno tenga la voluntad política en establecer los precios no lucrativos — públicos, porque la empresa privada fija los precios lucrativos.

Los Derechos Humanos y el desarrollo humano no pueden hacerse realidad en Panamá por la falta de acciones enérgicas y obligatorias de los presidentes de la República, que ocupan su tiempo en politiquería, en lugar de resolver las necesidades y problemas de los ciudadanos. La pregunta sería: ¿Para qué Democracia, si no resuelven los problemas: canasta básica, transporte colectivos, seguridad pública y otros de obligatoriedad gubernamental? Porque los existentes partidos políticos no tienen credibilidad, por no cumplir con los principios de la Declaración de los Derechos Humanos.

Por otro lado, la Democracia, la Descentralización y Gobiernos Locales, en donde la municipalidad es una figura administrativa y política como expresión del poder democrático de las comunidades; la pregunta es: ¿cuándo se adiestrará y capacitará de manera permanente a los servidores públicos municipales? Este tema requiere de la creación de una Dirección General de Fomento y Desarrollo Municipal en el Ministerio de Gobierno, en sustitución a la Dirección de Gobierno Locales.

¿Y la Justicia? Porque los magistrados denominados por el Órgano Ejecutivo no caminan en favor de la democracia. Ya que sus fallos son políticos, en consecuencia la sociedad panameña se asienta en la cresta de la ola de la pobreza. Las actividades económicas de tecnología solo se benefician.

Por tanto, las responsabilidades de los bienes del Estado (somos todos) estarán en función creativa e imaginativa de las palabras ‘gerentes empresariales’, no así en ministros de Estado, directores nacionales para las concesiones, subsidios y la Deuda Pública, que son los tres términos con grandes connotaciones en la Administración Pública.

*LICENCIADO EN ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.

sábado, 21 de mayo de 2011

"ANTIVALORES FRENAN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA"

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ*
Noticia del diario La Estrella de Panamá

"2011-05-19 Cuando el presidente Martinelli asumió la administración del Estado, eran muchas las expectativas positivas, que la ciudadanía esperaba. La población ansiaba que esta administración predicara con el ejemplo, lo prometido en campaña, dejando atrás las dañinas prácticas del clientelismo político, nepotismo y escándalos de corrupción, que tanto han desequilibrado el eficiente desenvolvimiento de la administración pública.

Hoy día, pareciera, es imposible despertar de la pesadilla que históricamente ha corroido la administración del Estado. Vivimos de escándalo en escándalo y de disputa en disputa.

Mientras la población se sumerge en la incertidumbre y el desasosiego de crisis inflacionarias, causadas, en gran medida, por la ausencia de políticas efectivas de control monopolístico, así como el aumento en el precio del petróleo, que ha disminuido el poder adquisitivo de la familia. Los políticos continúan sus estériles disputas partidistas y personales por el poder.

Pareciera, que de bando y bando, no hay a quien sacar. Como recordaremos el PRD por mucho tiempo ocupó en la opinión pública el primer lugar en corrupción. No obstante, durante los últimos meses, funcionarios del más alto nivel de la actual gestión de gobierno, han sido fuertemente cuestionados por estar supuestamente vinculados a actos de corrupción.

Esta situación, ha llevado a que los medios periodísticos se hayan hecho eco de las fuertes críticas emitidas, tanto de sectores de la sociedad civil, como de diversos grupos gremialistas y sindicales, que ven en peligro la gobernabilidad de la nación.

El punto es que, en todos los períodos de la historia a nivel mundial, sin excluir a nuestro país, sobre todo en el ámbito de la politiquería (no de la Política de Estado); existen personajes que se involucran en la política partidista para logar beneficios contrarios a la integridad y ética, por ser estos principios contrarios a ‘sus intereses personales’.

Este comportamiento desleal, camaleónico y oportunista se ha generalizado entre los colectivos políticos, estableciendo un nuevo código de antivalores, al servidor público, desvirtuando el verdadero objetivo de los partidos políticos y politizando la administración estatal.

Politización, que ha traído como secuela el relajamiento del engranaje gubernamental, quebrantando su credibilidad frente a la opinión pública. Así como el desmejoramiento de la calidad de vida de la población, como consecuencia de la implementación de políticas desacertadas de poco o ningún beneficio social y aprobación de leyes de exoneración impositiva inequitativas, que favorecen a grandes inversionistas en menoscabo de las grandes mayorías.

Frente a este panorama, la sociedad se pregunta hasta cuándo tendrá que soportar estas incoherencias y mediocridades, de gobernantes, políticos oficialistas y opositores.

¿Cuándo se contará con una oposición crítica y constructiva, de cara al beneficio popular? De igual manera: ¿con gobernantes que respondan a cabalidad con la misión para la que fueron elegidos? El resolver las urgentes demandas sociales que enfrenta la población, así como administrar los fondos públicos con transparencia y eficiente rendición de cuenta."

Sin caer en ningún tipo de pasionismo político y sin indicar NOMBRES NI PARTIDOS comente la realidad de lo aprendido en la teoría sobre derecho administrativo y la realidad de lo que ocurre en la administración pública.

LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y LA CORRUPCIÓN

La fiscal general de Panamá, Kenia Porcell, pidió ayer a "todos" en el país centroamericano unirse para combatir la corrupción, q...